Jim Thorpe, olimpiadas 1912, la noche antes de su competencia les fueron hurtadas las zapatillas de correr, ¡la noche antes! ¿Lo imaginas?; sin embargo, Jim enfocado en lo que deseaba hacer, y sin dejar que este evento lo detuviera fue a un basurero en donde consiguió dos zapatillas de correr pero de diferentes tamaños y para compensar la diferencia se colocó una media extra en la zapatilla más grande.

En estas olimpiadas Jim logró ganar 2 medallas de oro con unas zapatillas sacadas de un basurero.

Esta historia representa en detalle el título de este artículo “Tenemos razones o resultados pero las razones no cuentan”.

Cuántas veces hemos permitido que lo inesperado nos aleje de eso que deseamos alcanzar, colocando nuestros sueños a la merced de las circunstancias, y no digo que estas no influyan, en lo absoluto; sin embargo, vemos como historias de vida como estas nos retan a más. Historias en donde las personas se han levantado y han dicho “esto no me va a detener”.

Una de las cosas que comparto en mi libro es la forma en como pensaba acerca de mí, lo cual me mantenía viviendo en piloto automático, sin sentido de pertenencia o de existencia. Recuerdo que cuando le colocaba el título “Donde existe un deseo, existe un camino” no solo pensaba en el título de un libro, pensaba en un concepto de trascendencia, en algo para aplicar en cada momento de duda o de postergación. 

Hoy observo mi vida y me pregunto qué más puedo hacer para continuar llevando este mensaje de esperanza, de sueños y de un despertar de posibilidades dormidas. Estoy convencido de que si es posible alcanzar y lograr todo aquello que deseamos. Sin embargo, existe un precio a pagar.

Te pregunto ¿Qué quieres, hasta dónde quieres?

Quieres más tienes que estar dispuesto a dar más. Las cosas se hacen hasta que se logren pero hay que accionar, hay que pagar el precio de estudiar más, de levantarse más temprano o de darle la vuelta al reloj.

Debemos conectarnos con esa visión, debemos ver más allá de las circunstancias que vivimos.

Año 2005 final de la Champions League, el Liverpool de Inglaterra logró superar un marcador adverso de 3-0 versus el A.C. Milan de Italia. Ellos no se dijeron bueno hasta aquí llegamos, nadie supera un marcador así en una mitad de partido ¡no! Eso no fue lo que dijeron. Ellos pensaron en posibilidades y no en imposibilidades. Ellos tuvieron una visión más allá de lo que vivían en ese momento para ganar el campeonato.  

Con esto te invito a no solo querer algo, sino a comprometerte con ese algo. Si es que realmente lo quieres. ¿Es así? Ese sueño ¿Realmente lo quieres o solo es una buena idea? Tienes que ser honesto contigo mismo, no pasa nada, no hay nada malo si no quieres eso, pero si en verdad lo quieres, debes insistir hasta lograrlo.

Te vas a caer y muchas veces. Vas a querer renunciar y tirar la toalla. Date el permiso para experimentar ese sentimiento, pero te aseguro que algún día lo vas a lograr y verás que no se trata de la meta alcanzada sino de la persona en quien te convertirás.

Esto te lo dice alguien sin un título universitario, que tenía a la esquina y los malos caminos como el mejor camino. Sin embargo, un día decidí creer en ese concepto que llevaba arraigado en el corazón  “Donde existe un deseo, existe un camino”. Decidí emprender e ir en busca de un mejor camino.

Esto me llevó de una vida sin sentido a encontrar un propósito. A convertirme en escritor, coach, conferencista y a crear mi empresa. A preguntarme cómo podía utilizar mi historia de vida para inspirar tu vida.

Hoy vivo obsesionado no con obtener grandes ganancias, vivo obsesionado con dar frutos. Con lograr compartir algo que te ayude a alcanzar tus metas. 

¿Qué estas teniendo tu, razones o resultados?

Vive con propósito, vive con pasión, vive para algo más grande que tú.