Hoy frente a la situación mundial muchos parecen haber perdido las esperanzas y piensan que la pandemia es una de las peores cosas que ha podido ocurrir a la humanidad en años reciente. Sin embargo, la pregunta es ¿hacia dónde nos lleva estos pensamientos?

Este tipo de pensamiento nos lleva a un callejón sin salida. A un lugar en donde no vemos posibilidades, sino que limitantes. Algunas personas dirán “es que debemos ser realistas”.

Puede ser, pero debemos entender que el optimismo no es rechazar una realidad, sino que es sacar lo mejor de esa realidad.

El optimismo no significa ignorar los factores estresantes de la vida. Pero cuando suceden cosas negativas, es menos probable que las personas optimistas se culpen a sí mismas, sino que vean el obstáculo como algo temporal o incluso positivo.

También creen que tienen control sobre su destino y pueden crear oportunidades para que sucedan cosas buenas en el futuro.

Permíteme compartirte este ejemplo:

El 27 de junio de 1880 en Alabama, Estados Unidos, nació una mujer que dejó una huella imborrable en la his­toria de ese país: Hellen Keller. Ella fue la primera persona sordociega en obtener una licenciatura en artes.

Keller nació con sus sentidos de la vista y el oído, y, según su madre, comenzó a hablar cuando solo tenía seis meses. Sin embargo, diecinueve meses después contra­jo una enfermedad llamada «fiebre cerebral» que dejó sus huellas: sordera, ceguera e incapacidad de hablar. Con todo, su intelecto pudo más que sus limitaciones.

No obstante, a pesar de eso logró graduarse de la universidad.

En una oportunidad un periodista le preguntó a Keller si acaso existía algo peor que estar ciego, a lo que ella respondió: «Sí, hay algo mucho peor, y es poder ver y no tener visión. Si yo no creo un futuro apasionante para mí, ¿Con qué fuerza voy a vivir el hoy?

“La forma en la que vemos el futuro determina como vivamos el presente”.

Por ende: Recuérdate que los reveces son temporales y céntrate en lo que tienes y no en lo que te falta

Ten presente que detrás de cada evento retador existe un propósito.

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